La semana pasada Francia adoptó el primer artículo de una nueva ley sobre la energía en la que fija unos objetivos más ambiciosos para reducir el impacto sobre el calentamiento global, lo que se justifica por “la urgencia ecológica y climática”. La nueva ley se fija la meta de disminuir el consumo energético de combustibles fósiles en un 40 % para 2030.

 

Así mismo,  Nueva York también declaró el estado de alerta, convirtiéndose en la primera ciudad de Estados Unidos con más de un millón de residentes en hacerlo, solicitando así, una respuesta inmediata a la crisis climática mundial. En mayo de este año el parlamento británico fue el primero en tomar ésta medida. 

 

Fuentes: EFEverde y CNN

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