El pasado sábado se detectaron múltiples rayos en un radio de 480 kilómetros del Polo Norte, informó el Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU., que incluso emitió una declaración especial sobre el inusual fenómeno. En nuestro planeta se producen millones de rayos al día, pero muy rara vez afecta áreas cercanas al Ártico. 

Una de las claves para la formación de un rayo es la inestabilidad atmosférica, cuando la atmósfera inferior es más cálida y húmeda mientras que la capa superior es fría y seca. Estas condiciones estimulan la convección, que puede generar tormentas eléctricas. La mayoría de las tormentas eléctricas ocurren en latitudes más bajas, donde la combinación de temperaturas más altas y humedad provoca fácilmente la aparición de este fenómeno. Sin embargo, debido al cambio climático global las tormentas eléctricas se están extendiendo a áreas inusuales.

Este verano ha presentado niveles bajos récord de hielo marino en gran parte del Ártico. La pérdida de hielo marino en la zona ha tenido como consecuencia que las temperaturas de la superficie del mar estuvieran muy por encima del promedio para esta época del año, lo que puede estar contribuyendo a la presencia de masas de aire inusualmente inestables.

Fuente, Actualidad RT 

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