En Cusma, un pueblo de 600 personas ubicado al borde de un bosque de hayas, a ocho horas en coche de Bucarest, encontrarse con osos pardos siempre ha sido parte de la vida cotidiana. Rumania es el hogar de la mayor población de osos en Europa.

Pero hasta ahora, dicen los lugareños, estos animales nunca habían invadido las granjas para cazar. Sin embargo, el vicealcalde Florian Griga, apuntó que quince vacas y cerdos fueron abatidos en los últimos dos años.

Incluso hombres fueron atacados: en octubre, un recolector de hongos de 47 años y un pescador de 61 años murieron a causa de sus heridas en dos partes diferentes del país.

Según el gobierno, 32 personas resultaron heridas por osos entre 2017 y 2018, dos de ellas mortales.

Las autoridades han tratado de reaccionar, alentando a las comunidades a instalar contenedores de basura seguros o utilizar perros especializados para mantener alejados a los osos. Pero con algunas excepciones, estas medidas han sido ignoradas.

Al transmitir el hartazgo de una parte de la población rural, los funcionarios electos afirman que ya hay una “superpoblación” de osos y abogan por medidas radicales.

Un proyecto de ley que autoriza la caza del oso fue votado por el Senado en septiembre, lo que provocó un alboroto de muchas asociaciones que piden a los legisladores que bloqueen la iniciativa.

Como país miembro de la Unión Europea, Rumania enfrenta sanciones si levanta la prohibición de la caza del oso, una de las 1.200 especies protegidas.

 

Fuente, AFP

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